Los bazares chinos son a las barriadas obreras lo que El Corte Inglés a las grandes capitales. Tanto en unos como en otros puedes comprar casi (fíjate que digo “casi”) cualquier cosa. De hecho se parecen mucho. Tanto que ni en unos ni otros vas a poder comprar una pelota Montessori. La razón podría imputarse al desinterés de ambas redes comerciales por el desarrollo psicomotriz de los bebés, pero no parece que pueda ser solo ese el argumento. Veamos.

Las pelotas Montessori deben su nombre a la popular pedagoga italiana de igual apellido. El método pedagógico que desarrolló María Montessori podría decirse,  de manera muy simplificada, que se basa en:

  • Adaptar el entorno de aprendizaje del niño a su nivel de desarrollo.
  • liberar el potencial de cada niño para que se autodesarrolle un máximo grado de sus capacidades intelectuales, físicas y espirituales. 
  • concebir la escuela como «un lugar donde la inteligencia y la parte psíquica del niño se desarrollará a través de un trabajo libre con material didáctico especializado».

Entre ese material pedagógico se encuentran las “pelotas Montessori”, necesarias porque se convierten en un importante recurso pedagógico y de juego, especialmente recomendadas para bebés, desde su nacimiento hasta los cuatro años. En sus primeras fases, las Pelotas actúan como agente móvil que estimula la atención del bebé para, posteriormente, empezar a agarrarla, aprehenderla y estrujarla. 

En las fases de gateo y primeros pasos animará a los bebés a perseguir las pelotas Montessori ya que por su textura resultan objetivos alcanzables, evitando frustraciones. En los primeros pasos podrá atarle una cuerda y arrastrarla a la vez que camina, coordinando pies, brazos y el control de la misma. Cuando el bebé comienza a andar se convierten en una herramienta vital para el juego compartido, lanzando y recogiendo la pelota para que aprendan  distancias, velocidad, coordinación y fuerza.

¿POR QUÉ NO SE VENDEN PELOTAS MONTESSORI NI EL CORTE INGLÉS NI LOS BAZARES CHINOS?

La razón es obvia. Las pelotas Montessori no son comercialmente rentables porque su diseño, elaboración y cosido es de una minuciosidad profesionalidad y dedicación solo propias del amor de manos artesanas, cosidas pieza a pieza, con doble costura para la seguridad y la durabilidad de las mismas. Por eso no encontrarás pelotas Montessori en esos establecimientos de masas. Tal vez en ello radique el secreto de sus beneficios psicomotrices ya que, hoy por hoy, no existe posibilidad de elaboración industrial y en serie de las mismas. Pero hay algo más. Dado que las pelotas Montessori pasarán mucho tiempo en contacto con las manos o la boca de los bebés los materiales con los que se confeccionen deben ser ecológicos (telas, tintes, etc…) y certificados para proteger sus organismos vulnerables y en proceso de formación. Por la sencilla razón de que SI LA INFORMACIÓN  ES PODER, LA ECOLOGÍA ES SALUD